sábado, abril 06, 2013

De Marco Antonio a Lucio Voreno.

Hoy siento unas ganas inmensas de compartir algo de mí, cosa inusual pues siempre prefiero colgar algún texto de los escritores que más me gustan, ya que de todas formas ellos siempre tienen las palabras precisas para decir lo que pienso -por supuesto que con una pluma mucho más fina que la mía-. Con dicha introducción me refiero a que he hecho mías las palabras de Unamuno plasmadas en el prólogo segundo de Amor y Pedagogía: "Me has venido hoy, lector, acompañando en este mutuo monodiálogo; me lo has estado inspirando, soplando, sin tú saberlo; me has estado haciendo mientras yo lo estaba haciendo y te estaba haciendo a ti como lector.” Y es que, a lo largo del Blog, siempre he subido extractos en los que me reconozco, que siento que podría haber soplado. Ahora no colgaré ningún texto, sino que hablaré de otro tipo de reconocimiento; el personaje favorito de la que ha sido mi serie favorita durante ya 8 años: ROMA. 


Roma para mí es como los Beatles a la música: verla se siente como en casa. Si bien no quiero verla todo el día todos los días, y existen muchas series que me enamorizcan de a veces, cada vez que comienzo a revivirla nuevamente –la veo una vez por año- siento que no tiene igual, y que siempre le tendré el respeto y cariño que merece. Y aunque para muchos una serie es un divertimento pasajero –eso siento respecto al resto de las series- Roma es algo totalmente trascendente para mí. Aprendí mucho de historia, lealtad, amistad –quién no admira a amigos como Pullo y Voreno-, y de rectitud, entre otras cosas. 

Hoy recordaba cómo me envicié la primera vez que la vi, y por supuesto, quién fue mi primer personaje preferido. Debo reconocer que tuve un crush por Marco Antonio. Mi adoración por su figura me llevó a sumergirme en un mar de novelas históricas, revistas históricas, libros y obras de teatro trágicas y amorosas como la de Shakespeare. Recuerdo que sentí rabia cuando leí las Filípicas de Cicerón, y odié durante mucho tiempo a una persona de la que tengo certeza que nunca supo de mí: Cleopatra (jejeje). ¿Por qué me gustaba tanto? En ese entonces encontraba lo máximo la forma de ser de Marco Antonio: irónico, bruto, triunfador, pasional y con esa pizca de maldad que lo hacía –a mi gusto-perfecto. Además, James Purefoy es lo que se dice easy on the eyes


Debo haber visto la serie un par de veces más hasta pasar a Cicerón –del amor al odio, un paso-. Recuerdo varias situaciones in vino veritas en las que comenzaba a decir lo genial que era Cicerón y cómo estaba segura de ser parte de su descendencia (jajaja, suelo hacer eso con los personajes de historia que me gustan). Creo que mi admiración se fundaba en lo que representa Cicerón: Un gran orador, pero sobre todo, un hombre que buscaba la tranquilidad. 

Cicerón era un hombre tan inteligente que supo manejar el Senado de forma tal que controlaba Roma sin la responsabilidad política que significaba ser cónsul o pro-cónsul –y aún más dictador, príncipe o emperador-. Sin ir más lejos, a él se ha atribuido la popularización del famoso S.P.Q.R: Senatus Populusque Romanus, “El Senado y el Pueblo Romano”; eslogan que adquirió el Senado para que el Pueblo creyera que ellos siempre estarían de su parte, que velaban por sus intereses frente al ejecutivo -concepto adelantado para la Roma Clásica, pero que utilizo con fines ilustrativos- y que, por tanto, eran los buenos. 

En cuarto medio yo me sentía y quería ser como él: me enfocaba en leer y aprender, creía que tenía una súper inteligencia porque me iba bien en los ensayos sin gran esfuerzo, buscaba la tranquilidad de mi casa y ansiaba escoger una carrera que me proveyera el dinero y prestigio necesarios para dejar a todos tranquilos. Por supuesto que al final de la serie, y como realmente ocurrió en la historia, Cicerón decide que vivir tranquilo a cambio de dejar que te pisoteen o ir donde calienta el sol es peor, así que escribe las Filípicas y reconoce su adhesión a Marco Bruto y Casio -que habían sido declarados enemigos de Roma-. En respuesta, Marco Antonio, Lépido y Octavio contratan a la colegiatura del Aventino para que lo maten, le llenen la garganta de oro derretido, le corten las manos y las claven en las puertas del Senado. 


Una vez en la U, mi personaje favorito era Julio César. Todavía me agrada mucho el César, además me recuerda a mi pop. El actor que hace de él en Roma es tan bueno, que cada vez que lo veo en otra serie siento que está disfrazado: él siempre será el César. 

El César es todo lo que me gustaría ser: astuto, estratégico, genial, respetable y con ansias de ayudar a quienes eran invisibles para los antiguos gobernadores de Roma: el bajo pueblo. No obstante, su talón de aquiles es la soberbia. Si bien el título de dictador se hizo necesario por las circunstancias –mal que mal, se murió la mitad del Senado en la segunda guerra civil de la República, incluido el cónsul con el que compartía sillas, Pompeyo- no fue necesario que el título fuese perpetuo, sobre todo considerando lo dolorosa que resultaba la tiranía para sus compatriotas. Parafraseando a Cicerón: "Somos sus esclavos, pero él, esclavo de su época". 

Pese a que me siento muy distinta a Julio César –no sé si alguna vez me pude identificar con él, nada más lo admiraba muchísimo-, sigo sufriendo inmensamente con la escena de su muerte. ¡Qué forma más cobarde de matar a alguien! (Bruto se tiene bien merecido su lugar en el círculo de los tres grandes traicioneros de la Historia en el infierno de Dante)


Finalmente hablaré del personaje que más me agrada actualmente: Lucio Voreno. Voreno  pasó para mí sin pena ni gloria las primeras veces que vi la serie. Incluso he de reconocer que le tenía cierto desdén por haber sido manipulado tan fácilmente por la esclava de Servilia y no estar ahí para defender al César en los trágicos Idus de Marzo. Me parecía un tipo aburrido, demasiado apegado a sus principios, correcto al punto de no hacer sentido. No obstante, la madurez me ha enseñado a entenderlo; no hay forma en la que uno traicione sus principios, por muchas ganas que tenga de devolver la moneda. 

Voreno, durante los 8 años que estuvo en las Galias, jamás estuvo con otra mujer, incluso rechazó a Cleopatra; mientras que Niobe, por otro lado, tuvo un hijo con el marido de su hermana. Algunos dirán que ella pensaba que Voreno estaba muerto, ok, pero ¡¿con el marido de su hermana?! Cuando Voreno volvió de la guerra, en vez de estar feliz, lo detestaba, y Voreno, haciendo caso omiso de las invitaciones de Pullo a burdeles o sus recomendaciones de golpizas, se mantenía ahí, con ella y sus hijos, viviendo de forma respetable.  Aún después de muerta, guardaba como un tesoro la foto de Niobe, la seguía amando pese a todo, sentía la culpa sobre sí puesto que creía no haber sido todo lo bueno que pudo haber sido con ella. Ahora, sin ser un hombre romántico ni pasional, Voreno jamás la traicionó (pese a que eso era lo más común dentro del círculo de centuriones que estaban lejos de su hogar por la guerra), y la hizo a ella y a sus hijos la prioridad de su vida. 


Por otro lado, Voreno no era una persona que pudiera disfrutar con los placeres hedonistas de la vida, era un estoico de tomo y lomo; prefería la tranquilidad de compartir con su esposa e hijos antes que irse de juerga, aún cuando en una sociedad machista como la romana estaba en todo su derecho y más. Voreno era fiel a sus principios, tanto que incluso rechazó la cuantiosa oferta para unirse a los evocatii puesto que discrepaba de los métodos del César desde la “invasión” a Roma que consideró hecha luego de cruzado el Rubicón.

La muerte de Voreno siempre me pone muy triste. Pese a que lo intentó, nunca pudo resarcir sus errores pasados; y ad portas del Hades, resistió la grave herida hecha en Egipto con el único fin de volver a Roma y pedir perdón, una vez más, a sus hijos.


Con 22 años, y a 8 años de Roma, he llegado a admirar e identificarme con Voreno. Muchas veces me siento incapaz de traicionar lo que pienso, mis principios, aunque vea que la mayoría a mi alrededor lo hace. Odio la inconsecuencia como nada, y es por eso que me cuesta querer a las personas, no puedo evitar juzgar, y aunque me console pensando “haré lo mismo para que sepan cómo se siente” o “haré lo mismo para no frustrarme” sé que jamás podré hacerlo. No entiendo la conducta de quienes sólo buscan el éxito o el placer por el placer, traicionando todo de por medio para alcanzarlo; no los entiendo pues ¿qué es la felicidad sino vivir como uno cree correcto? ¿qué es la felicidad sino tranquilidad espiritual? Y he ahí el craso error, pues como dice el adagio “la felicidad es buena salud y mala memoria”, lo más fácil y feliz del mundo es no creer en nada, dar discursos, y después vivir feliz de la vida contrariándolos. Si no puedes vivir así, si no puedes evitar ser fiel a tus principios, te es más difícil sentir alegría, y en el peor de los casos caerás en la “Enfermedad Voreno”, esa que le explica a Marco Antonio antes del “suicidio asistido” con el siguiente diálogo: 
- “You’re no coward, but you do have a strong disease in your soul. A disease that will eat away at you - until you die”. 
“Really. And what is this disease?”  
"I don’t know. I’m not a doctor.”
“No - no you’re not. So how can you be so sure of your diagnosis?” 
“I recognize your symptoms. I have the same sickness”.

sábado, marzo 02, 2013

March 2, 1904

"I like nonsense, it wakes up the brain cells. Fantasy is a necessary ingredient in living...it's a way of looking at life through the wrong end of a telescope. Which is what i do, and that enables you to laugh at life's realities."

viernes, agosto 24, 2012

Comentario

“Me he recluido sin el menor propósito de hacerlo, sin la menor sospecha de que eso iba a ocurrir. Me he convertido en un prisionero, me he encerrado en un calabozo y ahora no encuentro la llave; y aunque estuviera abierta la puerta, casi me daría miedo salir”.

¡Es peligroso crear abismos en los afectos humanos, no tanto por su longitud y anchura, sino porque rápidamente se cierran sobre sí mismos!.

En medio de la aparente confusión de nuestro mundo misterioso, los individuos se ajustan con tanta perfección a un sistema, y los sistemas unos a otros, y a un todo, que con solo dar un paso a un costado durante un instante, un hombre se expone al pavoroso riesgo de perder su lugar para siempre. Ese hombre puede convertirse, por así decirlo, en el paria del Universo.

¿No encierra esta historia una profunda moraleja? Si el resultado de uno, o de todos nuestros actos, pudiera ser proyectado y desarrollado ante nosotros, algunos dirían que eso es el destino y se preguntarían sobre él, mientras otros se dejarían arrastrar por sus deseos apasionados, y ninguno sería disuadido por los retratos proféticos.

lunes, abril 30, 2012

05

- "It isn't just Wally. It could be a girl, for goodness' sake. I mean if he were a girl, he'd have been painting scenery in some stock company all summer. Or bicycled through Wales. Or taken an apartment in New York and worked for a magazine or an advertising company. It's everybody, i mean. Everything everybody does is so -i don't know- not wrong, or even mean, or even stupid necessarily. But just so tiny and meaningless and sad-making. And the worst part is, if you go bohemian or something crazy like that, you're conforming just as much as everybody else, only in a different way...I'm just sick of ego, ego, ego. My own and everybody else's. I'm sick of everybody that wants to get somewhere, do something distinguished and all, be somebody interesting. It's disgusting -it is, it is. I don't care what anybody says."

- "You sure you're just not afraid of competing? I don't know much about it, but i'd lay odds a good psychoanalyst -i mean a really competent one- would probably take that statement."

- "I'm not afraid to compete. It's just the opposite. Don't you see that? I'm afraid i will compete, that's what scares me. That's why i quit the theatre department. Just because i'm so Horribly conditioned to accept everybody else's values, and just because i like applause and people to rave about me, doesn't make it right. I'm ashamed of it. I'm sick of it. I'm sick of not having the courage to be an absolute nobody. I'm sick of myself and everybody else that wants to make some kind of a splash."

domingo, abril 08, 2012

Artificio

El joven estaba sincera, pero apaciblemente enamorado. Se encantaba con la radiante belleza de su comprometida, con su salud, gracia y destreza en los juegos, y con el tímido interés que comenzaba a demostrar por los libros e ideas que él le inculcaba. Ella era recta, leal y valiente, tenía sentido del humor (principalmente comprobado por las risas que él mismo le provocaba al bromear); y, él sospechaba, que en lo profundo de su inocente y curiosa alma, existía un brillo conmovedor que sería dichoso de descubrir.

Pero luego de terminado el análisis, volvió desalentado al pensamiento de que toda su sinceridad e inocencia eran un producto artificial. La naturaleza humana en bruto no es franca ni inocente; las torceduras y la desconfianza son instintivas. Entonces se sintió oprimido por esta creación de pureza ficticia, tan astutamente manufacturada por una conspiración de madres, tías, abuelas y ancestros de rancia época; porque estaba supuesto que eso era lo que a él correspondía, en orden a que tal vez ejerciera un caballerezco placer al destruir el artificio como si se tratara de una figura de nieve.

lunes, febrero 27, 2012

Diálogo.

No sé si creerás que después de nuestra entrevista de esta mañana no he pensado más que en la inocencia de mis veintitrés años, y tú comienzas por ahí, como si lo hubieses adivinado. ¿Sabes lo que me decía antes? Si no tuviese fe en la vida, si dudase de la mujer amada, del orden universal, y estuviese persuadido, por el contrario, de que todo no es más que un caos infernal y maldito, y fuese yo presa de los horrores de la desilusión, incluso entonces querría vivir. Después de haber probado la copa encantada, no la dejaré más que cuando esté apurada. Es posible que hacia los treinta años, la añore sin apurar, e iré...no sé adónde. Pero hasta los treinta años estoy seguro de que mi juventud triunfará de todo, desencanto y desgana de vivir. Muchas veces me he preguntado si habría en el mundo una desesperación capaz de vencer en mí ese furioso apetito de vivir; pero creo que no existe, por lo menos, antes que cumpla mis treinta años. Esta sed de vivir la tratan de vil algunos moralistas morbosos y enfermos del pecho, sobre todo los poetas. Es verdad que es un rasgo característico de los Karamazov esta sed de vivir a toda costa: también está en ti; pero ¿por qué será vil? Hay aún bastante fuerza centripeta en nuestro planeta, Alioscha. Se puede vivir y yo vivo, aun a despecho de la lógica. No creo en el orden universal, pero amo los tiernos retoños de la primavera, el cielo azul y a algunas personas sin saber por qué. Amo también el heroismo, en el que quizá he dejado de creer hace mucho tiempo, pero lo venero por costumbre.

sábado, diciembre 24, 2011

Desiderata

"Camina plácidamente entre el ruido y las prisas,

y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio.

Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir.

Di tu verdad tranquila y claramente;

Y escucha a los demás,

incluso al torpe y al ignorante,

ellos también tienen su historia.

Evita las personas ruidosas y agresivas,

pues son vejaciones para el espíritu.

Si te comparas con los demás,

puedes volverte vanidoso y amargado

porque siempre habrán personas más grandes o más pequeñas que tú.

Disfruta de tus logros, así como de tus planes,

Interésate en tu propia carrera,

por muy humilde que sea;

es un verdadero tesoro en las cambiantes vicisitudes del tiempo.

Sé cauto en tus negocios,

porque el mundo está lleno de engaños.

Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar;

mucha gente lucha por altos ideales,

y en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Sé tú mismo,

especialmente no finjas afectos.

Tampoco seas cínico respecto al amor,

porque frente a toda aridez y desencanto,

el amor es tan perenne como la hierba.

Acepta con cariño el consejo de los años,

renunciando con elegancia a las cosas de juventud.

Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia,

pero no te angusties con fantasías,

muchos temores nacen de la angustia y la soledad.

Más allá de una sana disciplina,

se amable contigo mismo,

eres una criatura del universo

al igual que los árboles y las estrellas;

tienes derecho a estar aquí.

Y, te resulte o no evidente,

sin duda el universo se desenvuelve como debe.

Por lo tanto, mantente en paz con Dios,

de cualquier modo que le concibas.

Cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,

mantente en paz con tu alma,

en la ruidosa confusión de la vida,

Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos,

éste sigue siendo un hermoso mundo;

Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz."


A todos deseo una muy feliz navidad, y cuelgo dos cuentos ad-hoc que me parecen hermosos, y que nos recuerdan que éste mundo merece muchos cambios:

...por si tienen el tiempo y la voluntad.








viernes, julio 22, 2011

01

Parémonos. Me has venido hoy, lector, acompañando en este mutuo monodiálogo; me lo has estado inspirando, soplando, sin tú saberlo; me has estado haciendo mientras yo lo estaba haciendo y te estaba haciendo a ti como lector. Gracias, pues, gracias de corazón por ello. Y como es tu obra, se te ofrece tuyo.

sábado, julio 09, 2011

Diálogo de Chile

Verás un mar de piedras
Verás margaritas en el mar
Verás un Dios de hambre
Verás el hambre
Verás figuras como flores
Verás un desierto
Verás el mar en el desierto
Verás tu odio
Verás un país de sed
Verás acantilados de agua
Verás nombres en fuga
Verás la sed
Verás amores en fuga
Verás el poco amor
Verás flores como piedras
Verás sus ojos en fuga
Verás cumbres
Verás margaritas en las cumbres
Verás un día blanco
Verás que se va
Verás no ver
y llorarás.

lunes, junio 13, 2011

06

-¡Ahí va, pero qué tonta soy!- exclama mi amiga, repentinamente alerta, como la mujer que se ha acordado demasiado tarde de los pasteles que había dejado en el horno-. ¿Sabes qué había creído siempre?- me pregunta en tono de haber hecho un gran descubrimiento, sin mirarme a mí, pues los ojos se le pierden en algún lugar situado a mi espalda-. Siempre había creído que para ver al Señor hacía falta que el cuerpo estuviese muy enfermo, agonizante. Y me imaginaba que cuando Él llegase sería como contemplar una vidriera baptista: tan bonito como cuando el sol se cuela a chorros por los cristales de colores, tan luminoso que ni te enteras de que está oscureciendo. Y ha sido una vidriera de colores en la que el sol se colaba a chorros, así de espectral. Pero apuesto a que no es eso lo que suele ocurrir. Apuesto a que, cuando llega a su final, la carne comprende que el Señor ya se ha mostrado. Que las cosas, tal como son -su mano traza un círculo, en un ademán que abarca nubes y cometas y hierba, y hasta a Queenie, que está escarbando la tierra en la que ha enterrado su hueso-, tal como siempre las ha visto, eran verle a Él. En cuanto a mí, podría dejar este mundo con un día como hoy en la mirada.

sábado, mayo 21, 2011

Debo fingir...

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.
Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.

jueves, abril 21, 2011

Aunque parezca muy desordenado, creo que debería insertar aquí un párrafo para responder a un par de preguntas embarazosas. En primer lugar, ¿por qué seguía sentado en el coche? ¿Por qué no salía, por ejemplo, mientras estábamos parados ante un semáforo? Y lo que es aún más evidente, ante todo, ¿por qué me había metido en el coche...? Hay, para mí al menos, una docena de respuestas a estas preguntas, y todas ellas, aunque confusas, suficientemente válidas. Pero creo que puedo omitirlas y limitarme a reiterar que era 1942, que yo tenía veintitrés años, acaba de alistarme, acababa de darme cuenta de la eficacia de mantenerse junto al rebaño y, sobre todo, me sentía solo. Uno se mete sencillamente en los coches repletos y se queda allí sentado, así lo veo yo.

sábado, abril 02, 2011

Para que tú me oigas

Para que tú me oigas
Mis palabras
Se adelgazan a veces
Como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
Para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
Y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
Para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.

Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
Para tus blancas manos, suaves como las uvas.

sábado, marzo 26, 2011

Hija

    Tengo tu rostro entre las manos
    Oh aire dulce, retrato de aire
    Anillo del mundo y del pasado
    Tu rostro de silencio
    Rostro de lámpara tierna
    Con qué facilidad te formas en mis ojos
    Como vuelves alegrando la negrura.

    Miseria del recuerdo
    En el umbral del frío la selva se hace sueño
    Se desprenden las hojas
    Se mueren las miradas gota a gota.

domingo, febrero 20, 2011

Carta a la amada inmortal - Extracto

¡Mi ángel, mi todo, mi propio ser! Sólo unas pocas palabras hoy.
¡Qué inútil pérdida de tiempo! ¿Por qué este profundo dolor, cuando la necesidad se pronuncia? ¿Puede nuestro amor perdurar sino a través del sacrificio, de no pedirlo todo el uno del otro? ¿Puede cambiar el hecho de no ser tú completamente mía, ni yo completamente tuyo?
El amor lo demanda todo y con justa razón. Así es para mí contigo y para ti conmigo, pero tú olvidas tan fácilmente que debo vivir para mí y para ti. Si estuviésemos completamente unidos ello te provocaría un dolor tan pequeño como a mí.
Aún no puedo compartir contigo los pensamientos que me han rodeado los pasados días. Mi corazón está lleno de tanto para decirte. Hay momentos en que me parece que dicha prosa se acumula en nada. A veces alegre, a veces triste, siempre anhelante por saber si acaso el destino nos escuchará. Sólo puedo vivir si estoy contigo, o no viviré; por mucho que tú me ames, yo te amo más. Tristemente, así es como debe ser. Debes dominarte más estando en conocimiento de mi lealtad hacia ti. Nadie podrá nunca más poseer mi corazón, nunca, nunca.
Oh Dios, ¿Por qué debe uno estar separado de aquél a quien ama con tanto fervor? Tu cariño me hace a la vez la más feliz y la más infeliz de las personas.
Mi ángel, permanece en calma, se paciente, ámame hoy, ayer. ¡Qué doloroso anhelo de ti!, tú, tú, mi vida, mi todo. Continúa amándome, y nunca maljuzgues el muy fiel corazón de tu amado, siempre tuyo, siempre mío, siempre nuestro.

domingo, enero 16, 2011

Abstracciones

Pero sabía de sobra que el mismo espíritu de agujas y torres que ahora le transportaba hacia una ensoñadora complacencia, en su día volvería a intimidarle. Y se daba cuenta de sus propias inconsecuencias. El esfuerzo no habría de servir sino para poner de manifiesto su impotencia y su incapacidad. Sintió una nerviosa excitación que bien podía ser el lento latido de su corazón: era una corriente cuyas fugaces arrugas, antes de arrojar la piedra, se desvanecen en el mismo momento de levantar la mano. No había dado nada, nada había recibido.

viernes, diciembre 31, 2010

Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

miércoles, diciembre 01, 2010

jueves, octubre 07, 2010

¿Qué puedo hacer para retenerte?
Te ofrezco las magras calles, los atardeceres desesperados, la luna de los ásperos suburbios.
Te ofrezco la amargura de quien ha mirado largamente la solitaria luna.
Te ofrezco a mis ancentros, a mis muertos, los fantasmas que otros hombres vivos honraron en mármol.
Te ofrezco cualquier cosa que en mis libros se pueda guardar, cualquier acto de valentía o alegría en mi vida.
Te ofrezco la lealtad de quien nunca ha sido leal.
Te ofrezco esa esencia mía que, de alguna forma, he salvado -esa que no comercia con palabras, ni trafica con sueños, y que permanece intacta ante el tiempo, las alegrías y las adversidades.
Te ofrezco el recuerdo de una rosa amarilla vista en un atardecer, años antes de que nacieras.
Te ofrezco explicaciones sobre ti, teorías sobre ti, auténticas y sorprendentes noticias sobre ti.
Te puedo dar mi soledad, mi oscuridad, el hambre de mi corazón;
Intento sobornarte con incertidumbre, con peligro, con derrota.

martes, septiembre 07, 2010

Así como es la mejor gente, no la peor, la que más sufre de remordimientos de conciencia, así también es en nuestros mejores momentos cuando más amargamente sentimos lo bueno que no somos. Si yo fuese de una naturaleza diferente de lo que amo y admiro, podría disfrutar con tranquilidad de ánimo eso que amo y admiro, lo mismo que si se tratara de cualquier otro objeto bello y valioso que jamás pudiera haber sido producido por mí. Pero cuando más próximo estoy de sentir alguna semejanza con el ser que lo es todo para mí en este mundo, o cuando hago el mayor esfuerzo por corresponder con mi amor al amor y a la bondad que él muestra hacia mí...