sábado, abril 02, 2011

Para que tú me oigas

Para que tú me oigas
Mis palabras
Se adelgazan a veces
Como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
Para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
Y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
Para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.

Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
Para tus blancas manos, suaves como las uvas.

sábado, marzo 26, 2011

Hija

    Tengo tu rostro entre las manos
    Oh aire dulce, retrato de aire
    Anillo del mundo y del pasado
    Tu rostro de silencio
    Rostro de lámpara tierna
    Con qué facilidad te formas en mis ojos
    Como vuelves alegrando la negrura.

    Miseria del recuerdo
    En el umbral del frío la selva se hace sueño
    Se desprenden las hojas
    Se mueren las miradas gota a gota.

domingo, febrero 20, 2011

Carta a la amada inmortal - Extracto

¡Mi ángel, mi todo, mi propio ser! Sólo unas pocas palabras hoy.
¡Qué inútil pérdida de tiempo! ¿Por qué este profundo dolor, cuando la necesidad se pronuncia? ¿Puede nuestro amor perdurar sino a través del sacrificio, de no pedirlo todo el uno del otro? ¿Puede cambiar el hecho de no ser tú completamente mía, ni yo completamente tuyo?
El amor lo demanda todo y con justa razón. Así es para mí contigo y para ti conmigo, pero tú olvidas tan fácilmente que debo vivir para mí y para ti. Si estuviésemos completamente unidos ello te provocaría un dolor tan pequeño como a mí.
Aún no puedo compartir contigo los pensamientos que me han rodeado los pasados días. Mi corazón está lleno de tanto para decirte. Hay momentos en que me parece que dicha prosa se acumula en nada. A veces alegre, a veces triste, siempre anhelante por saber si acaso el destino nos escuchará. Sólo puedo vivir si estoy contigo, o no viviré; por mucho que tú me ames, yo te amo más. Tristemente, así es como debe ser. Debes dominarte más estando en conocimiento de mi lealtad hacia ti. Nadie podrá nunca más poseer mi corazón, nunca, nunca.
Oh Dios, ¿Por qué debe uno estar separado de aquél a quien ama con tanto fervor? Tu cariño me hace a la vez la más feliz y la más infeliz de las personas.
Mi ángel, permanece en calma, se paciente, ámame hoy, ayer. ¡Qué doloroso anhelo de ti!, tú, tú, mi vida, mi todo. Continúa amándome, y nunca maljuzgues el muy fiel corazón de tu amado, siempre tuyo, siempre mío, siempre nuestro.